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La Escogencia del Perito Adecuado en Casos Penales

La selección del perito forense constituye una decisión estratégica fundamental en la preparación y desarrollo de casos penales. Este artículo analiza los criterios esenciales basados en evidencia científica que los abogados penalistas deben considerar al momento de escoger al perito adecuado. A través de una revisión de literatura científica internacional en psicología forense, ciencias forenses y admisibilidad de evidencia experta, se identifican los elementos clave para la selección óptima del perito, incluyendo los criterios de confiabilidad científica establecidos por Daubert (1993), la importancia de metodologías validadas como el Statement Validity Assessment, y la necesidad de mitigar sesgos cognitivos documentados en la literatura forense. Se enfatiza que la selección debe basarse en criterios de validez científica, confiabilidad metodológica y capacidad del perito para aplicar principios científicos al caso específico, más allá de consideraciones puramente económicas o de disponibilidad.

Palabras clave: perito forense, Criterios Daubert, evidencia científica, psicología forense, sesgo cognitivo, Statement Validity Assessment

Introducción

La evidencia experta ha adquirido un rol central en los sistemas de justicia penal contemporáneos. La creciente complejidad de los delitos modernos, particularmente aquellos que involucran evidencia digital, análisis de salud mental, violencia interpersonal y criminalidad organizada, ha incrementado exponencialmente la dependencia de conocimiento especializado en los tribunales. En este contexto, el perito forense trasciende su función tradicional para convertirse en un elemento frecuentemente determinante en la resolución de casos penales.

Para el abogado penalista, la selección del perito adecuado representa una decisión estratégica de primera magnitud. La investigación en psicología del testimonio experto ha documentado que la calidad y presentación de la evidencia pericial pueden influir significativamente en las decisiones judiciales (Dror, 2020; Kassin et al., 2013). Sin embargo, esta selección frecuentemente se realiza sin considerar los criterios científicos fundamentales que la literatura forense ha identificado como esenciales para garantizar la confiabilidad de la evidencia experta.

El presente artículo tiene como propósito proporcionar a los abogados penalistas una guía fundamentada en evidencia científica internacional para la selección del perito forense. Se abordan los criterios esenciales derivados de la investigación empírica, las metodologías validadas que deben emplearse, la importancia de mitigar sesgos cognitivos documentados, y las mejores prácticas identificadas en la literatura forense contemporánea.

Fundamentos Científicos de la Evidencia Pericial

La admisibilidad y valoración de evidencia pericial ha sido objeto de escrutinio científico y desarrollo de estándares internacionales durante las últimas décadas. El caso Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuticals (1993) estableció criterios fundamentales que, aunque originados en el contexto jurídico estadounidense, han influenciado significativamente los estándares internacionales para la evaluación de evidencia científica.

Los criterios Daubert establecen que la evidencia científica debe cumplir con estándares de confiabilidad empírica (Daubert v. Merrell Dow Pharmaceuticals, 1993). Específicamente, la metodología empleada debe haber sido sometida a verificación empírica, contar con tasas de error conocidas, haber sido publicada y sometida a revisión por pares, y ser generalmente aceptada en la comunidad científica relevante. Estos criterios han sido adoptados o adaptados en diversos sistemas jurídicos y proporcionan un marco útil para evaluar la calidad científica de la evidencia pericial, independientemente del contexto legal específico.

La investigación empírica ha demostrado que no todos los métodos forenses cumplen con estos estándares de rigor científico. El reporte del National Research Council (2009) documentó deficiencias significativas en la fundamentación científica de múltiples disciplinas forenses, enfatizando la necesidad de validación empírica rigurosa. Este hallazgo subraya la importancia de que los profesionales del derecho evalúen críticamente la base científica de las metodologías empleadas por los peritos que consideran contratar.

Aplicación de los Criterios Daubert

El primer criterio Daubert establece que la metodología debe ser testeable empíricamente. Esto significa que las técnicas empleadas deben basarse en hipótesis que puedan ser sometidas a falsación mediante experimentación científica. Por ejemplo, en el contexto de la psicología forense, técnicas como el Statement Validity Assessment (SVA) han sido objeto de investigación empírica que permite evaluar su validez y limitaciones (Vrij, 2005; Gödert et al., 2005).

El segundo criterio requiere que la metodología haya sido sometida a revisión por pares y publicación. Este proceso de escrutinio científico ayuda a identificar fallas metodológicas y establecer los límites de aplicabilidad de las técnicas. La investigación sobre Criteria-Based Content Analysis (CBCA), componente central del SVA, ha documentado tanto su utilidad como sus limitaciones, incluyendo tasas de error en la clasificación de declaraciones verdaderas y falsas (Köhnken, 2004; Masip et al., 2005).

El tercer criterio establece que debe existir conocimiento sobre las tasas de error de la metodología. Estudios meta-analíticos han examinado la confiabilidad inter-evaluador de técnicas forenses, proporcionando datos empíricos sobre su precisión y reproducibilidad (Amado et al., 2015). Esta información resulta esencial para que el profesional legal pueda evaluar el peso probatorio apropiado de la evidencia pericial.

Finalmente, el cuarto criterio requiere que la metodología sea generalmente aceptada en la comunidad científica relevante. Esta aceptación debe distinguirse de la mera popularidad; debe basarse en el respaldo de investigación empírica rigurosa. La literatura científica permite identificar qué técnicas cuentan con respaldo empírico robusto y cuáles permanecen controvertidas o han sido desacreditadas.

Sesgos Cognitivos en la Evaluación Forense

Un aspecto crítico frecuentemente subestimado en la selección de peritos es su susceptibilidad a sesgos cognitivos. La investigación en ciencias forenses ha documentado extensamente cómo diversos sesgos pueden afectar las evaluaciones periciales, incluso en disciplinas consideradas objetivas (Cooper & Meterko, 2019; Dror, 2020).

Sesgo de Confirmación

El sesgo de confirmación se refiere a la tendencia a buscar, interpretar y recordar información de manera que confirme las creencias o hipótesis preexistentes. Cooper y Meterko (2019) condujeron una revisión sistemática de 29 estudios sobre sesgos cognitivos en ciencias forenses, encontrando evidencia robusta de que información contextual irrelevante puede influenciar las conclusiones de los analistas forenses.

En el contexto de análisis de huellas dactilares, 9 de 11 estudios demostraron que información sobre el sospechoso o el escenario del crimen influyó en las conclusiones de los expertos. De manera similar, 4 de 4 estudios que examinaron el efecto del conocimiento de decisiones previas encontraron que este conocimiento sesgaba las conclusiones subsecuentes. Estos hallazgos son particularmente relevantes para la selección de peritos, ya que demuestran que incluso profesionales experimentados son susceptibles a estos sesgos.

En psicología forense, el sesgo de confirmación puede manifestarse en la interpretación selectiva de datos de evaluación psicológica para apoyar una hipótesis inicial sobre el evaluado. Por ejemplo, si un perito tiene conocimiento previo de que el evaluado tiene antecedentes criminales, puede interpretar respuestas ambiguas en instrumentos psicométricos de manera que confirme la expectativa de patología o riesgo elevado.

Otros Sesgos Relevantes

El sesgo de tasa base se refiere a la tendencia a ignorar o subutilizar información sobre frecuencias poblacionales al realizar juicios probabilísticos. En evaluaciones forenses, esto puede llevar a sobreestimar o subestimar la probabilidad de ciertos diagnósticos o conclusiones (Simon-Stöckl & Sreenivasan, 2018). Por ejemplo, en evaluaciones de riesgo de violencia, el perito debe considerar las tasas base poblacionales de violencia para el grupo demográfico relevante, no solo los factores de riesgo individuales.

El sesgo retrospectivo (hindsight bias) lleva a sobresimplificar la causalidad de eventos pasados una vez que se conoce el resultado. Este sesgo resulta particularmente problemático en evaluaciones forenses retrospectivas, donde el perito debe reconstruir el estado mental o las circunstancias presentes en un momento pasado. La investigación ha documentado que el conocimiento del resultado puede distorsionar significativamente la evaluación de la información histórica (Arkes, 2013).

Recientemente, Dror (2020) desarrolló un modelo comprehensivo que identifica seis falacias comunes sobre sesgos cognitivos en el trabajo forense, incluyendo la creencia errónea de que solo los profesionales incompetentes o no éticos son susceptibles a sesgos. La evidencia empírica demuestra claramente que los sesgos operan a nivel subconsciente y afectan incluso a expertos altamente calificados y éticos (Kassin et al., 2013).

Estrategias de Mitigación

La investigación ha identificado estrategias específicas para mitigar el impacto de sesgos cognitivos en evaluaciones forenses. El Linear Sequential Unmasking (LSU) es una metodología que controla la secuencia y momento en que el perito recibe información contextual, minimizando la exposición a información potencialmente sesgante hasta que las evaluaciones técnicas centrales han sido completadas (Dror et al., 2015).

Otras estrategias incluyen el uso de verificaciones ciegas, donde un segundo evaluador examina la evidencia sin conocer las conclusiones del primer perito, y la implementación de gerentes de caso que filtran información irrelevante antes de que llegue al perito (Cooper & Meterko, 2019). Al seleccionar un perito, el abogado debe indagar sobre qué procedimientos emplea el profesional para minimizar la influencia de sesgos cognitivos en su trabajo.

Metodologías Validadas en Psicología Forense

En el contexto específico de la psicología forense, existen metodologías que han sido objeto de investigación empírica rigurosa y que proporcionan un estándar para evaluar la calidad del trabajo pericial.

Statement Validity Assessment

El Statement Validity Assessment (SVA) es una metodología estructurada para evaluar la credibilidad de declaraciones testimoniales, particularmente en casos de presunto abuso sexual infantil. Desarrollado originalmente en Alemania y Suecia, el SVA se basa en la hipótesis de Undeutsch, que postula que declaraciones basadas en experiencias reales contienen características cualitativamente diferentes de aquellas que son producto de imaginación o fabricación (Undeutsch, 1989; Steller & Köhnken, 1989).

El SVA consta de cuatro etapas: análisis del expediente del caso, entrevista semiestructurada, Criteria-Based Content Analysis (CBCA), y evaluación mediante la Validity Checklist. El CBCA evalúa sistemáticamente 19 criterios de contenido verbal que la investigación ha asociado con declaraciones verídicas. Una revisión sistemática reciente de Wouters et al. (2024) que examinó 19 estudios con 2,931 niños encontró que, aunque el SVA se utiliza ampliamente, existen debilidades metodológicas significativas en su implementación práctica.

La investigación sobre confiabilidad inter-evaluador del CBCA ha producido resultados mixtos. Gödert et al. (2005) encontraron confiabilidad aceptable para la mayoría de los criterios CBCA cuando son evaluados por examinadores entrenados. Sin embargo, un meta-análisis de Amado et al. (2015) sobre 82 pruebas de hipótesis reveló que, aunque la mayoría de criterios CBCA mostraron confiabilidad inter-evaluador aceptable, existen variaciones significativas dependiendo del índice estadístico empleado.

Es importante enfatizar que el SVA no es una prueba infalible de veracidad. La investigación ha documentado que evaluadores entrenados en CBCA cometen errores en la clasificación de declaraciones verdaderas y falsas, y que factores como la edad del niño y la calidad de la entrevista pueden afectar los puntajes CBCA independientemente de la veracidad de la declaración (Vrij, 2005). Un perito competente debe reconocer estas limitaciones y comunicarlas claramente.

Instrumentos Psicométricos Validados

En evaluaciones psicológicas forenses, el uso de instrumentos psicométricos validados es fundamental para cumplir con estándares de confiabilidad científica. Instrumentos como el MMPI-2, MMPI-3, PAI (Personality Assessment Inventory), y el PCL-R (Psychopathy Checklist-Revised) han sido objeto de investigación extensa que permite evaluar su validez y limitaciones en contextos forenses.

El PAI, por ejemplo, ha demostrado cumplir con los criterios Daubert en múltiples estudios. Sellbom y Bagby (2024) documentaron que el PAI puede ser evaluado objetivamente, ha sido sometido a revisión por pares extensa, cuenta con tasas de error conocidas, y existen estándares para el entrenamiento apropiado de usuarios. Sin embargo, estos autores también enfatizan que la admisibilidad debe evaluarse caso por caso, considerando la aplicación específica del instrumento.

La investigación también ha identificado problemas con instrumentos que carecen de validación empírica adecuada. El reporte del National Research Council (2009) documentó que múltiples técnicas forenses ampliamente utilizadas carecían de fundamentación científica sólida. En psicología forense, esto incluye técnicas proyectivas sin validación empírica robusta y métodos de evaluación de credibilidad que no cumplen estándares de confiabilidad científica.

Criterios basados en evidencia para la selección del Perito

Basándose en la evidencia científica revisada, pueden establecerse criterios específicos para la selección óptima de peritos forenses.

Cualificación y entrenamiento Especializado

La investigación demuestra que la formación especializada en contextos forenses es fundamental, más allá de la expertise clínica general. Melton et al. (2007) documentaron que las evaluaciones forenses requieren conocimientos específicos sobre estándares de admisibilidad de evidencia, metodologías de evaluación en contextos adversariales, y comprensión de conceptos legales relevantes.

Un estudio de Ingram et al. (2022) con 534 estudiantes de psicología clínica y de consejería encontró que solo 72.3% recibieron instrucción didáctica en instrumentos forenses comúnmente utilizados, y solo 50.2% tuvieron oportunidad de aplicarlos en casos de entrenamiento. Esta brecha entre formación clínica y forense subraya la importancia de verificar que el perito posea entrenamiento específico en evaluación forense, no solo expertise clínica general.

Adherencia a metodologías Validadas

El perito debe demostrar compromiso con el uso de metodologías que cumplan estándares científicos de validez y confiabilidad. Esto implica utilizar instrumentos psicométricos con propiedades psicométricas documentadas, seguir protocolos de evaluación estructurados, y basar conclusiones en convergencia de múltiples fuentes de datos.

El abogado debe solicitar al perito que explique las metodologías específicas que empleará, incluyendo los instrumentos de evaluación, procedimientos de administración e interpretación, y cómo las conclusiones se derivarán de los datos. Esta información permite evaluar si el perito emplea métodos científicamente fundamentados o se basa excesivamente en impresiones clínicas subjetivas.

Conciencia y mitigación de Sesgos

Dada la evidencia robusta sobre el impacto de sesgos cognitivos en evaluaciones forenses, el perito debe demostrar conocimiento de estos sesgos y emplear estrategias para mitigarlos. Kukucka et al. (2017) encontraron que muchos profesionales forenses subestiman significativamente su susceptibilidad a sesgos cognitivos, lo cual es en sí mismo problemático.

Un perito competente debe reconocer que los sesgos operan a nivel subconsciente y que la mera consciencia o buenas intenciones son insuficientes para neutralizarlos. Debe implementar procedimientos estructurados para limitar exposición a información irrelevante, utilizar evaluación ciega cuando sea posible, y documentar claramente qué información recibió y cuándo. La transparencia en estos aspectos permite evaluar la calidad metodológica del trabajo pericial.

Transparencia y reconocimiento de Limitaciones

La investigación científica ha identificado la importancia de que los peritos reconozcan y comuniquen claramente las limitaciones de sus metodologías y conclusiones. Esto incluye discutir las tasas de error de las técnicas empleadas, reconocer interpretaciones alternativas plausibles de los datos, y comunicar el nivel de certeza apropiado para las conclusiones.

Un perito que presenta sus conclusiones con certeza absoluta o que no reconoce limitaciones metodológicas debe ser visto con escepticismo. La literatura científica demuestra que incluso las mejores metodologías forenses tienen márgenes de error y limitaciones de aplicabilidad. El perito científicamente riguroso comunica estas limitaciones claramente en lugar de ocultarlas.

Errores comunes en la selección de Peritos

La experiencia práctica y la literatura permiten identificar errores recurrentes en la selección de peritos que comprometen la calidad de la evidencia pericial.

El primer error es asumir que cualquier profesional con credenciales en un campo relevante puede realizar evaluaciones forenses competentes. Como se documentó anteriormente, la evaluación forense requiere entrenamiento especializado más allá de la formación clínica o académica general. Un psicólogo clínico experto en tratamiento puede carecer del entrenamiento necesario para conducir evaluaciones forenses que cumplan estándares de confiabilidad científica.

Un segundo error es no verificar la fundamentación científica de las metodologías que el perito propone emplear. Dada la evidencia del National Research Council (2009) sobre deficiencias en la fundamentación científica de múltiples técnicas forenses, es imperativo que el abogado indague específicamente sobre qué métodos se emplearán y cuál es la base empírica que respalda su validez.

Un tercer error es no considerar la susceptibilidad del perito a sesgos cognitivos. Dada la evidencia robusta de Cooper y Meterko (2019) sobre el impacto de información contextual en conclusiones forenses, el abogado debe indagar sobre qué procedimientos emplea el perito para minimizar sesgos. Un perito que niega ser susceptible a sesgos o que no implementa procedimientos para mitigarlos debe ser visto con cautela.

Un cuarto error es seleccionar al perito primariamente por consideraciones económicas o de disponibilidad, sin evaluar adecuadamente su cualificación científica. Si bien las restricciones presupuestarias son una realidad práctica, la contratación de un perito menos calificado puede resultar más costosa en términos del resultado del caso si su testimonio es excluido por no cumplir estándares de admisibilidad o si es efectivamente desacreditado durante el contrainterrogatorio.

Recomendaciones basadas en Evidencia

Basándose en la evidencia científica revisada, pueden formularse las siguientes recomendaciones para la selección de peritos forenses:

Primero, verificar que el perito posee entrenamiento especializado en evaluación forense, no solo expertise clínica o académica general. Esto incluye confirmar formación específica en metodologías forenses validadas, comprensión de estándares de admisibilidad de evidencia científica, y experiencia previa en contextos legales.

Segundo, solicitar información detallada sobre las metodologías específicas que el perito empleará y evaluar si estas cumplen los criterios Daubert de confiabilidad científica. Preguntar específicamente sobre: ¿La metodología ha sido sometida a testeo empírico? ¿Ha sido publicada y revisada por pares? ¿Cuáles son las tasas de error conocidas? ¿Es generalmente aceptada en la comunidad científica relevante?

Tercero, indagar sobre qué procedimientos emplea el perito para minimizar el impacto de sesgos cognitivos. Buscar evidencia de que el perito comprende la naturaleza subconsciente de los sesgos y emplea estrategias estructuradas para mitigarlos, como limitar exposición a información irrelevante y utilizar protocolos estandarizados de evaluación.

Cuarto, evaluar la capacidad del perito para comunicar limitaciones metodológicas y reconocer incertidumbres. Un perito competente debe poder discutir las limitaciones de sus métodos, tasas de error, e interpretaciones alternativas de los datos, en lugar de presentar conclusiones como certezas absolutas.

Quinto, buscar evidencia de compromiso con actualización continua. Dado que el conocimiento científico en áreas forenses evoluciona constantemente, el perito debe demostrar participación en educación continua, familiaridad con literatura científica reciente, y disposición a actualizar sus métodos conforme emerge nueva evidencia.

Conclusiones

La selección del perito forense constituye una decisión estratégica fundamental que debe basarse en criterios científicos rigurosos, no simplemente en consideraciones de disponibilidad o costo. La evidencia científica internacional revisada proporciona criterios claros para evaluar la calidad de la evidencia pericial y la competencia de los peritos.

Los criterios Daubert, aunque originados en un contexto jurídico específico, articulan principios científicos fundamentales que son universalmente aplicables para evaluar la confiabilidad de evidencia experta. Toda metodología pericial debe cumplir estándares básicos de verificabilidad empírica, revisión por pares, tasas de error conocidas, y aceptación científica fundamentada.

La investigación sobre sesgos cognitivos en evaluaciones forenses demuestra que incluso expertos experimentados son susceptibles a múltiples formas de sesgo. Esto no debe verse como una crítica a los peritos individuales, sino como un reconocimiento de limitaciones inherentes a la cognición humana. La respuesta apropiada es implementar procedimientos estructurados para mitigar estos sesgos, no negarlos o minimizarlos.

En el contexto específico de la psicología forense, metodologías como el Statement Validity Assessment han sido objeto de investigación empírica extensa que permite evaluar tanto su utilidad como sus limitaciones. Los abogados deben familiarizarse con esta literatura científica para poder evaluar críticamente las afirmaciones de peritos sobre la validez de sus métodos.

En última instancia, la calidad de la evidencia pericial depende tanto de la competencia científica del perito como de la capacidad del abogado para seleccionar al profesional apropiado y estructurar apropiadamente su intervención. Los abogados penalistas que desarrollan literacy en ciencia forense y que aplican criterios científicos rigurosos en la selección de peritos estarán mejor posicionados para lograr resultados favorables mientras contribuyen a la calidad general de la evidencia científica presentada en los tribunales.

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Nota del Autor

Dr. Pablo José Cruz M. es Director del Instituto Robert Owen, institución educativa especializada en formación profesional avanzada con sede en Costa Rica. El Instituto mantiene convenios de colaboración con el Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica para programas de formación especializada en praxis pericial forense. Correspondencia relativa a este artículo puede dirigirse a: info@institutorobertowen.com

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