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El Perito Psicólogo Forense

El Perito Psicólogo Forense: Herramienta Estratégica Indispensable en la Práctica Jurídica Iberoamericana

Resumen

La psicología forense ha evolucionado de ser una disciplina auxiliar a convertirse en una herramienta estratégica fundamental para el ejercicio jurídico contemporáneo. Este artículo analiza el perfil profesional del perito psicólogo forense en el contexto iberoamericano, sus funciones específicas en el sistema de justicia y su valor agregado para optimizar la estrategia legal. A través de una revisión sistemática de la literatura especializada, se evidencia cómo la incorporación estratégica de la pericia psicológica forense puede transformar significativamente los resultados procesales, fortaleciendo la argumentación jurídica y anticipando las estrategias de la contraparte. Se concluye que la colaboración interdisciplinaria entre profesionales del derecho y la psicología forense constituye una ventaja competitiva indispensable en el sistema judicial moderno.

Palabras clave: psicología forense, pericia psicológica, estrategia jurídica, sistema de justicia, interdisciplinariedad

Introducción

En el panorama jurídico iberoamericano actual, la complejidad de los casos y la evolución de los estándares probatorios han transformado radicalmente las exigencias del ejercicio profesional del derecho. Los abogados contemporáneos enfrentan el desafío de construir estrategias sólidas que no solo cumplan con los requisitos formales del proceso, sino que también respondan a las expectativas de un sistema judicial cada vez más exigente en términos de evidencia científica y rigor metodológico.

En este contexto, la psicología forense emerge no como un lujo académico o un gasto adicional, sino como una herramienta estratégica fundamental que puede determinar el éxito o fracaso de una causa judicial. Sin embargo, muchos profesionales del derecho aún no han dimensionado completamente el potencial transformador de esta disciplina, perdiendo oportunidades valiosas para fortalecer sus argumentaciones y optimizar sus recursos procesales.

La presente reflexión invita a reconsiderar el rol del perito psicólogo forense como un aliado estratégico indispensable, capaz de aportar elementos probatorios decisivos, anticipar las estrategias de la contraparte y proporcionar una comprensión profunda de los factores humanos que subyacen a cada controversia jurídica.

Definición y Perfil Profesional del Perito Psicólogo Forense

La psicología forense constituye una especialidad de la psicología que aplica sus conocimientos, métodos y técnicas al ámbito del derecho, con el fin de auxiliar a los tribunales en la administración de justicia (Manzanero, 2009). Esta disciplina trasciende la mera evaluación psicológica tradicional, incorporando una dimensión jurídica específica que requiere competencias altamente especializadas.

La Psicología Forense es la rama de la Psicología Jurídica encargada de utilizar la investigación procedente de la psicología básica y aplicada, así como la práctica científica profesional, para auxiliar a jueces y tribunales en su toma de decisiones, a través de la emisión de informes periciales. Esta definición subraya la naturaleza dual de la competencia forense, que requiere tanto dominio técnico-científico como comprensión del marco legal en el cual se inserta su actuación profesional.

La formación del perito psicólogo forense en Iberoamérica ha experimentado una notable profesionalización en las últimas décadas. La formación requerida se fundamenta en una licenciatura en Psicología con formación sólida en psicología clínica, social y diferencial. Desde un punto de vista formal, los Psicólogos Forenses comienzan su andadura con la Ley de Sanidad Española de 1885 que crea el cuerpo de Facultativos Forenses, organizado en tres secciones: 1) Sección de Medicina y Cirugía, 2) Sección de Toxicología y Psicología, y 3) Sección de Medicina Mental y Antropología.

La especialización forense requiere programas específicos de postgrado que incluyen módulos de derecho procesal, técnicas de evaluación forense, redacción de informes periciales y ética profesional. El asesoramiento que realizan los y las profesionales de la Psicología Forense a jueces y tribunales en materias relacionadas con derechos y libertades fundamentales o de seguridad pública requiere de una enorme especialización profesional.

El perfil competencial del psicólogo forense iberoamericano se desarrolla en cuatro dimensiones fundamentales que incluyen competencias evaluativas, comunicacionales, jurídicas y éticas. Las competencias evaluativas implican el dominio de instrumentos psicométricos validados para población forense, técnicas de entrevista estructurada, métodos de observación conductual y análisis documental. La evaluación psicológica forense requiere el diagnóstico de la lesión psicológica y un diagnóstico diferencial de simulación. Este doble objetivo demanda la asunción de un enfoque multimétodo: instrumentos psicométricos y entrevista clínico-forense (Arce, Fariña y Quinteiro, 2013).

Las competencias comunicacionales abarcan la capacidad para traducir hallazgos psicológicos al lenguaje jurídico, redacción de informes periciales claros y comprensibles, y habilidades de comunicación oral para comparecencias judiciales. Las competencias jurídicas incluyen la comprensión del sistema procesal, conocimiento de la jurisprudencia relevante en cada especialidad y capacidad para adaptar la evaluación a los requerimientos específicos de cada procedimiento judicial.

Hoy en día, los Psicólogos Forenses además de ser requeridos cada vez más a título particular, desde un punto de vista institucional se encuentran integrados en la Administración de Justicia en las Clínicas Médico-Forenses, en los Juzgados de Familia y de Menores, en los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y en los Grupos de Menores y Malos Tratos de las distintas Policías y Cuerpos de Seguridad.

Funciones Específicas en el Sistema de Justicia

Una de las funciones más tradicionales y relevantes del perito psicólogo forense es la evaluación de capacidades cognitivas y volitivas de las personas involucradas en procesos judiciales. Esta evaluación trasciende la simple determinación de la presencia o ausencia de trastornos mentales, adentrándose en la comprensión de cómo estas condiciones afectan específicamente la capacidad para comprender y querer actos jurídicamente relevantes.

El análisis de credibilidad testimonial constituye una de las áreas de mayor desarrollo técnico en la psicología forense iberoamericana. Esta función adquiere particular relevancia en casos donde el testimonio constituye la prueba principal, especialmente en delitos contra la libertad sexual y violencia intrafamiliar. El Director de la Unidad de Psicología Forense es Editor in Chief de la revista «European Journal of Psychology Applied to Legal Context», lo cual demuestra el nivel de desarrollo científico alcanzado en esta área.

La valoración del daño psíquico se ha consolidado como una de las funciones más demandadas del psicólogo forense, especialmente en el ámbito de la responsabilidad civil y la reparación integral de víctimas. Esta evaluación requiere establecer relaciones causales entre eventos traumáticos y consecuencias psicológicas, tarea que exige rigor metodológico y comprensión profunda de los mecanismos de traumatización.

La evaluación del riesgo de violencia se ha convertido en una función crítica del psicólogo forense, especialmente relevante en casos de violencia de género, decisiones de libertad condicional y medidas de seguridad. Sus investigaciones, enfocadas en el campo de la Psicología Clínica y de la Psicología Forense, se han centrado principalmente en la violencia contra la pareja, las agresiones sexuales, la ludopatía, las adicciones sin drogas y el suicidio (Echeburúa, 2021).

Aplicaciones por Áreas Jurídicas

En el ámbito penal, la contribución del psicólogo forense trasciende la tradicional evaluación de imputabilidad, abarcando aspectos cruciales para la construcción de la teoría del caso tanto de la defensa como de la acusación. Ha puesto en marcha programas específicos de tratamiento para víctimas de agresiones sexuales y de violencia machista, así como para hombres que maltratan a su pareja, y ha creado instrumentos de medida en estos ámbitos.

El derecho de familia constituye probablemente el ámbito donde la psicología forense ha alcanzado mayor desarrollo y reconocimiento judicial. La complejidad de las dinámicas familiares y la primacía del interés superior del menor han convertido la pericia psicológica en un elemento prácticamente indispensable. De su labor investigadora derivaron diferentes procedimientos y protocolos de actuación de uso frecuente en las periciales judiciales y programas de intervención como el «Programa Ruptura de Pareja, no de Familia» y «Programa Galicia de Reeducación de Maltratadores» (Fariña, 2023).

En el ámbito civil, la psicología forense aporta elementos cruciales para la determinación de capacidades jurídicas y la cuantificación de daños inmateriales. La evaluación de pensamientos distorsionados sobre la mujer y la violencia constituye una herramienta forense fundamental para la comprensión de las dinámicas de violencia (Echeburúa et al., 2017).

El derecho laboral representa un área de crecimiento exponencial para la psicología forense, impulsada por el reconocimiento de los riesgos psicosociales y su impacto en la salud mental de los trabajadores.

Valor Agregado para la Estrategia Legal

La incorporación estratégica de la pericia psicológica forense transforma radicalmente la solidez de la argumentación jurídica, proporcionando sustento científico a apreciaciones que de otro modo quedarían en el terreno de la especulación o la intuición. La transferencia de conocimiento se materializó en prorrogados contratos y convenios con las administraciones públicas (p.ej., Xunta de Galicia, Ministerio de Igualdad, Ministerio de Trabajo, Instituciones Penitenciarias, Ayuntamiento de Santiago), lo cual evidencia el valor práctico de esta disciplina.

El perito psicólogo forense no se limita a la aplicación de pruebas psicológicas, sino que integra información proveniente de múltiples fuentes que incluyen entrevistas, observación, análisis documental, informes médicos y testimonios de terceros. Entre las técnicas creadas fruto de la investigación destacan, para la evaluación forense, la entrevista clínico-forense y el Sistema de Evaluación Global.

Una de las ventajas estratégicas más valiosas de la pericia psicológica es su capacidad para anticipar y neutralizar los argumentos que puede desarrollar la contraparte, permitiendo una preparación más sólida del caso. La evaluación psicológica permite identificar aspectos que podrían ser cuestionados por la parte contraria, como factores de credibilidad, elementos de simulación o aspectos de la personalidad que podrían afectar la percepción judicial.

La inversión en pericia psicológica, lejos de representar un gasto adicional, constituye una optimización de recursos que puede generar ahorros significativos y mejorar sustancialmente las probabilidades de éxito procesal. Ha participado en más de 20 proyectos de investigación, 10 de ellos como investigadora principal, y es miembro de un grupo interuniversitario que obtuvo financiación en más de 30 contratos y convenios de I+D, lo cual demuestra la viabilidad económica de esta inversión.

En un mercado jurídico cada vez más competitivo, la capacidad para incorporar efectivamente la psicología forense constituye un elemento de diferenciación profesional que puede determinar el éxito o fracaso del despacho jurídico. Los abogados que dominan la incorporación estratégica de la psicología forense desarrollan una reputación de especialización que atrae casos complejos y clientes de mayor nivel.

Reflexiones Finales: Hacia una Práctica Jurídica Integral

La evolución del sistema jurídico iberoamericano hacia estándares más exigentes de fundamentación científica y comprensión integral de los factores humanos involucrados en las controversias legales hace imperativa la incorporación estratégica de la psicología forense en la práctica jurídica contemporánea.

Sin embargo, y a pesar de que como disciplina científica se ha desarrollado exponencialmente en las últimas décadas, en España no existe un reconocimiento oficial de la Psicología Forense. Esta situación refleja la necesidad de avanzar en el reconocimiento formal de la disciplina.

La evidencia presentada demuestra que la colaboración interdisciplinaria entre profesionales del derecho y psicólogos forenses no constituye un lujo académico sino una necesidad práctica que puede determinar el éxito o fracaso de una estrategia jurídica. Asesoramientos inadecuados a los tribunales que pueden conllevar sentencias erróneas de graves consecuencias para la vida de las personas, se podrían evitar con la creación de esta especialidad.

La transformación de perspectiva propuesta implica considerar la psicología forense como una inversión estratégica indispensable en lugar de un gasto adicional, requiere una evolución en la comprensión del ejercicio profesional del derecho. Esta evolución implica reconocer que la complejidad del comportamiento humano y sus implicaciones jurídicas exigen aproximaciones interdisciplinarias que trasciendan las fronteras tradicionales entre disciplinas.

El futuro de la práctica jurídica iberoamericana pertenece a aquellos profesionales capaces de integrar efectivamente conocimientos jurídicos y psicológicos, construyendo argumentaciones más sólidas, desarrollando estrategias más efectivas y proporcionando servicios de mayor calidad a sus clientes. En este contexto, la psicología forense no es simplemente una herramienta adicional sino un componente esencial de la excelencia profesional en el derecho contemporáneo. La invitación final es clara: examinar retrospectivamente casos anteriores para identificar oportunidades perdidas por no haber considerado la dimensión psicológica, evaluar prospectivamente casos actuales para determinar cómo la pericia psicológica puede fortalecer la estrategia jurídica y desarrollar una red de colaboración profesional que permita acceder consistentemente a servicios de psicología forense de alta calidad.

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