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Evaluando la veracidad de las confesiones: El rol indispensable de los psicólogos forenses en casos de falsa confesión

Autor. Dr. Pablo José Cruz Méndez

Las confesiones son una de las formas más poderosas de evidencia en un caso penal. Una admisión de culpa del acusado puede sellar efectivamente un caso, llevando a un jurado a condenar incluso frente a evidencia contradictoria. Sin embargo, no todas las confesiones son verdaderas.

En hecho, las falsas confesiones han sido una de las principales causas de condenas erróneas, representando aproximadamente el 30% de los casos exonerados por ADN (Innocence Project, 2021). Estas confesiones falsas no son generalmente el producto de decisiones libres y racionales, sino el resultado de factores psicológicos complejos, como la coacción, la sugestión y la vulnerabilidad individual. Los psicólogos forenses, con su conocimiento especializado de estos factores, pueden desempeñar un papel crucial en la evaluación de la fiabilidad de las confesiones.

En este artículo, exploraremos el fenómeno de las confesiones falsas, los factores que contribuyen a ellas y cómo los psicólogos forenses pueden ayudar a los abogados a navegar estos casos desafiantes.

Prevalencia y factores de riesgo de falsas confesiones: Aunque puede parecer contrario a la intuición que alguien confesaría un delito que no cometió, las confesiones falsas son alarmantemente comunes. Estudios sugieren que hasta el 25% de las confesiones pueden ser falsas (Kassin et al., 2010). Estas confesiones falsas pueden tener consecuencias devastadoras, llevando a la condena y encarcelamiento de personas inocentes.

Varios factores pueden aumentar el riesgo de una confesión falsa. Uno de los más significativos es la coacción interrogativa. Ciertas técnicas de interrogatorio, como la presentación de evidencia falsa, la minimización de la gravedad del delito y las promesas implícitas de lenidad, pueden aumentar la presión sobre un sospechoso para que confiese (Kassin et al., 2010). Los interrogatorios prolongados, especialmente cuando se combinan con privación del sueño o aislamiento, también pueden desgastar la resistencia de un sospechoso y aumentar la probabilidad de una confesión falsa.

Las características individuales del sospechoso también pueden jugar un papel. Los jóvenes, los individuos con discapacidades intelectuales y aquellos con problemas de salud mental pueden ser particularmente vulnerables a hacer confesiones falsas (Gudjonsson, 2003). Estos individuos pueden tener una mayor necesidad de complacer a las figuras de autoridad, menor capacidad para entender sus derechos y las consecuencias de confesar, y mayor sugestionabilidad a las técnicas de interrogatorio coercitivas.

La influencia de la información errónea también puede contribuir a las confesiones falsas. Durante un interrogatorio, los investigadores pueden, intencional o no intencionalmente, alimentar detalles sobre el crimen a un sospechoso. Si estos detalles se incorporan luego en la confesión del sospechoso, puede parecer que el sospechoso tiene conocimiento del crimen que solo el verdadero perpetrador tendría (Garrett, 2010).

Entender estos factores de riesgo es crucial para evaluar la fiabilidad de una confesión. Si una confesión fue obtenida bajo condiciones coercitivas, de un individuo vulnerable o siguiendo la alimentación de detalles por parte de los interrogadores, su veracidad debe ser seriamente cuestionada.

Evaluación psicológica de la veracidad de las confesiones: Cuando se enfrentan a una confesión disputada, los psicólogos forenses emplean una variedad de herramientas y técnicas para evaluar su veracidad. Esta evaluación generalmente implica un análisis cuidadoso de las circunstancias en las que se obtuvo la confesión, así como una evaluación de las características individuales del sospechoso.

Una herramienta común es la Escala de Sugestionabilidad de Gudjonsson (GSS) (Gudjonsson, 1984). La GSS mide la tendencia de un individuo a ceder ante la presión interrogativa y a incorporar información errónea en sus recuerdos. Los puntajes altos en la GSS pueden indicar una mayor vulnerabilidad a hacer una confesión falsa.

Otra herramienta es la Evaluación de Validez de la Confesión (CVA) (Willard et al., 2021). La CVA es un protocolo sistemático que guía a los evaluadores a través de un análisis de los factores que pueden afectar la fiabilidad de una confesión, como la duración del interrogatorio, las tácticas utilizadas y la presencia de detalles corroborados o inconsistentes en la confesión.

Además de estas herramientas especializadas, los psicólogos forenses también llevarán a cabo una evaluación psicológica integral del sospechoso. Esto puede incluir medidas de inteligencia, funcionamiento de la personalidad y salud mental. El objetivo es entender cualquier vulnerabilidad o característica psicológica que pueda haber aumentado la susceptibilidad del sospechoso a hacer una confesión falsa.

Los psicólogos forenses también revisarán cuidadosamente los registros del interrogatorio, incluidas las grabaciones de video o audio si están disponibles. Buscarán evidencia de técnicas coercitivas, alimentación de detalles y otros factores que puedan haber comprometido la fiabilidad de la confesión.

Es importante tener en cuenta que el papel del psicólogo forense no es determinar definitivamente la veracidad de una confesión. Más bien, su papel es proporcionar al tribunal una evaluación experta de los factores psicológicos que pueden haber influido en la confesión y plantear preguntas sobre su fiabilidad cuando sea apropiado.

Implicaciones para la práctica legal: Los abogados que trabajan en casos que involucran confesiones disputadas deben estar preparados para enfrentar los desafíos únicos que presentan estos casos. Uno de los mayores desafíos es la poderosa influencia que una confesión puede tener en un jurado, incluso frente a evidencia contradictoria. Los estudios han demostrado que los jurados son más propensos a condenar en casos con una confesión, incluso cuando se les informa que la confesión fue obtenida bajo coacción (Kassin & Sukel, 1997).

Para contrarrestar este efecto, los abogados deben estar preparados para educar al jurado sobre el fenómeno de las confesiones falsas y los factores que pueden conducir a ellas. Esto a menudo requerirá el testimonio de un experto psicológico forense que pueda explicar conceptos como la sugestionabilidad, la coacción y la vulnerabilidad psicológica de una manera que sea accesible y convincente para los legos.

Los abogados también deben estar preparados para desafiar agresivamente las confesiones obtenidas bajo circunstancias dudosas. Esto puede implicar la presentación de mociones para suprimir confesiones obtenidas en violación de los derechos de un sospechoso, o argumentar que los procedimientos de interrogación utilizados fueron coercitivos y comprometieron la fiabilidad de la confesión.

En casos donde se admite una confesión, los abogados pueden argumentar que no se debe confiar en ella debido a la presencia de factores de riesgo para una confesión falsa. Por ejemplo, si un sospechoso joven con discapacidades intelectuales confesó después de un interrogatorio prolongado, un abogado puede argumentar que estas circunstancias plantean serias dudas sobre la veracidad de la confesión.

Finalmente, los abogados deben estar atentos a la posible presencia de detalles alimentados en una confesión. Si una confesión incluye detalles que el sospechoso es poco probable que sepa a menos que haya cometido el crimen, pero estos detalles fueron mencionados por los interrogadores, esto puede ser una señal reveladora de una posible confesión falsa.

Conclusión: Las confesiones falsas representan una de las mayores amenazas a la integridad del sistema de justicia penal. Tienen el poder de anular otros tipos de evidencia y pueden llevar a condenas erróneas con consecuencias devastadoras. Como guardianes de la justicia, los abogados tienen el deber de asegurarse de que las confesiones se obtengan de manera ética y que se evalúe su fiabilidad antes de ser presentadas como evidencia.

Los psicólogos forenses son aliados indispensables en esta tarea. Con su conocimiento experto de los factores psicológicos que pueden conducir a confesiones falsas, pueden ayudar a los abogados a navegar los complejos desafíos de estos casos. Ya sea proporcionando testimonio experto, evaluando la vulnerabilidad psicológica de un sospechoso o analizando las circunstancias de un interrogatorio, estos profesionales pueden arrojar una luz crucial sobre la fiabilidad de una confesión.

Sin embargo, en última instancia, la responsabilidad de asegurar la justicia recae en los abogados. Debemos estar dispuestos a cuestionar confesiones obtenidas bajo circunstancias dudosas, a buscar la experiencia de psicólogos forenses cuando sea apropiado y a abogar incansablemente en nombre de aquellos cuyas confesiones pueden haber sido falsas. Solo entonces podemos tener confianza en que el sistema de justicia penal está cumpliendo su promesa de proteger al inocente mientras busca la verdad.

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